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Dicen que los héroes visten con capa, pero ayer todos los asistidos al teatro Municipal de Écija comprobaron que eso no era cierto. La capa se sustituyó por una discapacidad llamada Síndrome de Down, y el héroe fue Pablo Pineda. Un malagueño con dicha enfermedad que el pasado jueves 29 de Octubre conmovió no solo a una sala de centenares de personas sino a él mismo.

Los alumnos de los cursos 1º y 2º del  ciclo formativo de Imagen para el diagnóstico de nuestro centro, acudimos al acontecimiento con la inquietud de comprobar por nosotros mismos como una persona con discapacidad podría ser capaz de conquistar los corazones de toda una sala. Dicho evento fue organizado por el centro concertado Nuestra Señora del Valle de Ecija.

 

Pablo, maestro, escritor y actor, empezó su charla coloquio contándonos sus inicios en la escuela, donde recalcó, que fue la etapa más feliz de su vida ya que sus compañeros “le defendían en todo momento” de los que le discriminaban por su discapacidad. Más tarde la situación se agravó cuando llegó al instituto debido a la poca aceptación que tuvo de sus compañeros, los cuales “no contaban con él en ningún momento” ni para las tareas de clases y ni mucho menos para las actividades extraescolares. Tras estas duras palabras que provocaron la sensibilización de los presentes de la sala y de él mismo, dejo constatado para todos que este señor es un ejemplo vital de lo que la sociedad quiere transmitir, destacando valores tan importantes como el esfuerzo, la constancia y la lucha por la integración. 

 

Una vez terminado sus estudios obligatorios, existían dos opciones; la primera y más probable era buscar un trabajo de integración social y la segunda, la más utópica, era proseguir con sus estudios, pero no un estudio cualquiera sino… Universitarios!. En 1996 no existía ningún precedente anterior en el mundo, en el que una persona con la discapacidad de Síndrome de Down, cursara unos estudios universitarios. ¿Quién tuvo la valentía y el coraje para enfrentarse a ello? Nuestro querido Pablo. ¿Y la terminó? No solo terminó la diplomatura de magisterio, sino que también se licenció en psicopedagogía siendo el primero con su discapacidad en terminar una carrera universitaria. Y para el colmo de los colmos, fue galardonado con la Concha de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2009 por su participación en la película ‘Yo, también’, en la que interpreta el papel de un licenciado universitario con síndrome de Down. Solo decir que “chapó”… Sin palabras.

 

“Al final es el empleo el hueco por el que queremos formar parte de la sociedad, y es algo que quiero que vean, junto con lo importante que es la formación, porque sin formación no hay empleo”, señala el actor, escritor y conferenciante, que ha escrito un libro con consejos para familias con niños y niñas con capacidades especiales.

En este, Pineda se dirige tanto a los padres y madres con hijos con capacidades especiales como a estos últimos. “A los padres para demostrarles que sus hijos van a pasar por todas las etapas que pasan todos los hijos y hay que saberlo afrontar; y a los hijos también, porque deben de dejar una actitud pasiva y afrontar la vida y pasar a reivindicar sus derechos y su sitio en la sociedad”. Recalcaba que, en su propia experiencia, sus padres le dejaban ir y volver solo al colegio en el autobús que recorría toda Málaga de punta a punta. Al ratificar dicha afirmación, se dirigió con asertividad a los padres “afectados” obligándoles a que dejen de poner barreras a sus hijos, recalcando que sus padres nunca le mimaron, al contrario, le exigían más que todos sus demás hermanos, los cuales no sufrían ninguna discapacidad, porque con una actitud defensiva y de sobreprotección lo único que podían conseguir es que sus hijos no avanzaran ni pudiesen defenderse por sí mismos en un entorno que en sí es más complicado para ellos como es la sociedad actual en la que nos enfrentamos. 

 

Al igual que yo, la mayoria de mis compañeros  quedaron atónitos e impresionados al termino de  esta conferencia.Desde aquí quisiera agradecer al centro y a los profesores todo el empeño que han puesto por darnos la oportunidad de conocer a una persona tan "especial" como Pablo Pineda y no sólo por  asistir a una lección de superación sino también a una  lección de la VIDA misma. 

 

GRACIAS PABLO Y GRACIAS SAFA.